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ROMA: La agotada mirada a las familias

Como estrategia de mercadotecnia ROMA da un sensacional ejemplo de cómo hacerse desear. Hacerse esperar con mórbida curiosidad.

Normalmente a las películas mexicanas les “hacen el favor” de proyectarlas una semana en los monopolios Cinemex y Cinépolis. Luego las echan al olvido para rellenar las salas de basura consumista, con filmes saturados de violencia y churros “Hollywood style” A veces, estos monopolios tienen una salita de “arte” para exhibir lo que produce el resto del mundo. Tratan al público como la misma basura que les proyectan.

 

Alfonso Cuarón logró despertar el apetito por ver su película ROMA (2018). Premiada en Cannes, alabada en los coros internacionales curiosamente no estaba visible para la mayoría de los mexicanos.

Finalmente, se acaba de estrenar en Netflix el viernes 14 de diciembre. Se exhibía en la Cineteca Nacional en una sola sala y donde los boletos llevaban semanas de estar agotados. Curiosamente, se estrenó también en “Los Pinos”, el antiguo bunker de los expresidentes mexicanos y en repetidos mensajes Cuarón ofreció prestarla para ser proyectada en universidades o en auditorios de organizaciones sociales y laborales.

ROMA está filmada en blanco y negro. Es un trabajo extraordinario de ambientación en los años 70. Un verdadero “deja vú” pues rescata todo lo habido y por haber de lo que se veía y escuchaba en esa época. Calles, cines, tiendas, hospitales, autos, programasde radio y televisión, muebles y vestuario, todo perfectamente coordinado para llevarnos a la década del Mundial México 70.

La película se ubica en una casa de la colonia Roma Sur. Ojo: No es la colonia ROMA profirista de palacetes neoclásicos, no…es la Roma arrinconada hacia el sur, la Roma clasemediera de construcciones que van desde el arte decó a los híbridos de Mario Pani, el Bauhaus trasnochado de la alemania nazi pero que todas las construcciones se unfican democráticamente en las infaltables azoteas que son el territorio olvidado por las amas de casa pero son los dominios indiscutibles de sirvientas y niños traviesos. Entre tinacos, tendederos, antenas de televisión y lavaderos se escurre la otra vida de la servidumbre y su complicidad protectora con los niños de la casa.

Antes de hablar del sentido reflexivo de la película, solo refiero que en cierta forma el estilo de la película es un acercameinto retrospectivo al cine italiano cuya corriente significó grandemente en la historia cinematográfica: el neorrealismo italiano. Películas como “Ladrón de Bicicletas”, “Roco y sus hermanos”, “La cosecha amarga”, etc. son del estilo que acuñaron magistralmente Fellini, Passolini, Bertolucci y demás colegas. Ahora sutilmente Cuarón echa mano para su homenaje a su propia infancia.

 

ROMA es la historia de cualquier familia mexicana de clase media y de la inserción de las sirvientas como miembros de una familia extensa. Es la narración del deterioro de una pujante clase media que después sería pulverizada y empobrecida por los gobiernos. La familia feliz del país feliz que de pronto, simbólicamente se limpia (se trapea) el patio para descubrir la realidad. Todas las ilusiones se van a la coladera (así empieza la película mandando un mensaje subjetivo).

Es la narrativa sobre el abandono de las mujeres mexicanas –sea la patrona o la sirvienta—pero que poseen una empatía claramente definida: “Servir a los demás miembros de la familia”.

Nos muestra el esfuerzo que se hace en los hogares por mantener las apariencias ante los niños y que así no resientan los conflictos emocionales, las pérdidas, el divorcio ni la infidelidad del siempre ocupado proveedor de la casa.

A la vez, Alfonso Cuarón nos muestra la historia de ése periódo de México y la violenta represión que se monta con los “Halcones” una derivación del “Batallón Olimpia” del 68 y que era la forma de mantenerse en el poder por parte de los partidos y grupos dominantes de la dictadura perfecta.

Es excelente el paralelismo de cómo cae en ruinas un hogar y al mismo tiempo cae en ruinas el vetusto sistema político para entrar en su fase de terapia intensiva que todos hemos vivido en las últimas décadas.

ROMA nos transporta a los años en que muchas de nuestras familias se crearon como las idealizadas “células” de la sociedad pero que finalmente se convirtieron en matriarcados sin brújula, en mujeres que toman las riendas del hogar ante el abandono del marido, abandono físico o emocional que impacta y violenta a una familia. El médico del seguro social realiza sesudas investigaciones y viaja a otros países a dar conferencias pero que en el fondo se ha separado del hogar. Excusas, mentiras piadosas, fermento de la doble moral.

También nos muestra la función de la nana que se transforma de indígena oaxaqueña a una madre sustituta de niños criollos. Niños sobreprotegidos para lo cual los mantienen en su propia “disneylandia”. En ROMA se incluye a la fantasmal abuela que en casi calidad de bulto departe los angustiosos laberintos de la familia y que finalmente se acompaña de su chofer para asistir a Cleo en su agonía del parto acelerado por su propia tragedia.

Las vacaciones junto al mar como parte del sano ritual de llevar a los niños a que gocen de un momento de evasión pero que al mismo tiempo los enfrenta a su invalidez emocional, a la tragedia que todo el tejido familiar está sufriendo con la ruptura del matrimonio, la madre que finge fortaleza despreocupada y el embarazo de Cleo, la nana mixteca que es usada y abandonada por el novio para finalmente vivir su propio duelo al perder a su hija en el momento del parto.

El personaje principal de ROMA es la sirvienta-nana-mamá sustituta que sin ser actriz, Alfonso Cuarón la lleva hasta las nubes artísticas pues se revela como una gran intérprete.

Cleo es casi muda en muchas de las escenas pero expresa más que si hablara. De ahí que el más pequeño de los niños exprese de pronto la frase: “Qué te volviste muda?” Pues sus estados de ánimo, su duelo, su depresión, se manifiestan básicamente con lenguaje no verbal.

ROMA nos lleva a la caída de un imperio, es una similitud con la forma en que los romanos cayeron en decadencia, una sencilla familia de la clase media mexicana que habita en la legendaria colonia ROMA cae en decadencia y –a la par—, caen las ilusiones de una joven indígena convertida en sirvienta que ve perdido el imperio de la felicidad y el amor. Despojada de ilusiones al quedarse sin el ingrato novio que la usó y la desechó, la sirvienta que se ve perdida sin la hija que llenaría su hueco amoroso y abrazada por una familia que adoptó y de la que fue adoptada por los niños que aprendieron a quererse en medio del abandono.

ROMA es el espejo del México que ya se agotó.

Fotos de NETFLIX

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