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Lo que no vemos

Javier es un joven cuya edad es aproximadamente de veinticinco años. Hasta hace unos meses trabajaba en la industria de la televisión. Para grabar video y editarlo se necesita ver bien. Fue a una óptica para que le recetaran unos lentes porque empezó a notar que había perdido agudeza visual.

Al no poderle elaborar unos lentes que se ajustaran a sus dioptrías, buscó a su tío que colabora e el Instituto Mexicano de Oftalmología (IMO), una institución de asistencia pública que inicialmente nació para llevar salud visual a las comunidades más necesitadas de la Sierra Gorda de Querétaro.

Después de múltiples estudios le informaron a Javier que gradualmente irá perdiendo la visión y muy probablemente quedará ciego.
Con gran fortaleza ha enfrentado su problema. Tuvo que renunciar a su empleo en la televisora y afortunadamente trabaja para el mismo IMO preparándose para un futuro ya anunciado.

El viernes fuimos a filmar un documental para el IMO y ahí le conocí. También vi a más de 200 pacientes esperando atención. Llegan a las 7 de la mañana y van pasando a ser atendidos en las distitas especialidades. Los quirófanos parecen una fábrica de producción intensiva. Se extirpan cataratas, se trasplantan córneas, se atiende la retinopatía diabética, atienden estrabismo…en fin, una impresionante variedad de padecimientos de los ojos.

Platiqué con un chiquito de escasos 7 años. Padece estrabismo.
–Veía dos–, me dijo. Venía estrenando unos nuevos anteojos.
–Se burlaban de mi en la escuela, me pisoteaban los lentes y decían que yo nunca aprendería a leer.
–Ahora veo uno y ya estoy aprendiendo a leer. Me operaron aquí. Y Todo se ve diferente.

El IMO vive de donaciones. Les “prestan” un pequeño terreno cerca del estadio Corregidora. A pesar de sus precarias instalaciones tienen tecnología de punta. Es el colmo que sus principales donadores vengan del extranjero (Australia, India, Europa, etc.)
***
Todos los días, al despertar abrimos los ojos. Pocas veces nos detenemos a pensar en lo que no vemos:
No vemos los maravillosos órganos de los que hemos sido dotados.
No vemos el gozo de contar con salud en nuestros ojos.
No vemos el grave dilema de la discapacidad visual y tampoco vemos la urgente necesidad que nuestro país tiene de prevenir la diabetes y la presión arterial alta que son dos de los factores detonantes de grandes enfermedades de los ojos.

Y lo más impactante que descubrí en mi corta visita al IMO: Pude ver la ternura y capacidad de dar de un equipo humano de profesionales que saben mirar por los demás.

Ver para creer.

Fotos IMO: www.imoiap.com

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