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Emociones instantáneas, daños permanentes

 

 

 

 

Cuando el cerebro reacciona ante los estímulos de forma instantánea se le denomina “reptiliano” y cuando se procesa la información de forma racional en la llamada corteza cerebral o materia gris deben haber pasado más de 40 a 60 minutos después de haber recibido el estímulo y es cuando el cerebro empieza a razonar.

Esto explica que las emociones afloren de forma instantánea y son las causas de los principales problemas en las relaciones humanas.

La “instantaneidad” ha invadido nuestra vida cotidiana gracias a los dispositivos electrónicos y la cultura digital. Antes, para hacer una llamada telefónica tenías que esperar hasta llegar a tu oficina o casa y poder marcar. Ese lapso de tiempo te permitía reflexionar…pensar con detenimiento lo que dirías.

Ahora en el trayecto vas recibiendo llamadas o haciéndolas de forma rápida, utilizas la mensajería de texto en cualquier lugar, envías correos electrónicos, whats app o fotos y revisas el facebook al instante.

El “twitter” es el arma letal que con 140 caracteres se estádisparando –enviando de forma inmediata por la red–, opiniones, insultos, propuestas y pensamientos de todo tipo. La diplomacia entre gobiernos requería de tiempo para emitir una carta, enviar a un embajador o simplemente hacer una llamada de teléfono que llevaba cierto proceso para asegurarse de que la línea telefónica estuviera “limpia” sin posibilidades de ser grabada o espiada.

Sin embargo, con el uso del “twitter” se ha iniciado una era de terrible caos informativo y diplomático. En solo 10 u 11 días de la supuesta administración del Sr. Donald J. Trump y en el ocaso del régimen de Peña Nieto, se desató la batalla campal de “twitteos” donde las emociones instantáneas del rubio oxigenado con ojeras blancas* están creando un daño permanente a la humanidad entera.

 

 

 

 

En mi reciente viaje a Atlanta me tocó ver cómo los Estados Unidos de Norteamérica se han convertido –en cuestión de días—, en los estados desunidos donde el llamado “país de leyes” se transformó en el “país de las hormonas”.

Evidentemente por mi aspecto racial fui tratado de maravilla. Asombrosamente bien. Pero eso no quita de lo que fui testigo: En el aeropuerto (de llegada) vi cómo estaban deportando latinos y musulmanes custodiados por agentes de migración.

A un colaborador de origen mexicano que venía de Los Ángeles y con sus papeles de residencia legales lo agredieron en el vuelo una pasajera blanca y otro gorilón de raza blanca (los llamados blancos basura) insultándolo por tener aspecto latino.

El personal del hotel que atendía mesas, habitaciones y salón de conferencias al saber que yo era mexicano se pusieron a contarme sus cuitas y lo horrorizados que estaban. Los norteamericanos bien nacidos e intelectualmente preparados me narraron con espanto sus fundados temores de que el caos se estaba desatando en la unión americana.

La cereza del pastel vino en la noche cuando los noticieros anunciaban los “twitteos” del Sr. Trump donde ordenaba la expulsión de Musulmanes y la prohibición “instantánea” para que viajaran hacia los E.U.

No tardaron las protestas en aeropuertos por toda la unión y luego el inverosímil despido a través de un “twitt”de la Fiscal General, una mujer calificada por los expertos como ejemplo de legalidad, honestidad y firmeza. La sustituyó en cuestión de minutos por un fascineroso de credenciales kukluxcaneras. Junto a él, el secretario de estado que carga con denuncias penales por violencia en el hogar contra su mujer, etc.

Afloró el racismo, se re-sembró algo que había costado más de 50 años de cicatrices donde las nuevas generaciones estaban aprendiendo a convivir pacíficamente entre sus semejantes, no importando el credo, color de la piel, género o preferencia.

Sobra decir que los juguetes de vinyl con el que rabiosamente juega –el elegido por el colegio electoral más no por el voto universal– es el tlatoani de Atlacomulco y su par, el Señor de Malinalco.

Si alguien cree que con semejantes reacciones reptilianas se puede negociar, debemos sonreír y tildarlo de ingenuo. Este hombre, al igual que su tribu de acompañantes, solo saben tener emociones instantáneas que pulsan con el pulgar en su twitter y destrozan al otrora imperio que presumía de ser demócrata.

Recuerdo cuando ditigí una tesis de un alumno sobre la propaganda nazi y observo –con demasiada preocupación— cómo el huevo de la serpiente en solo semana y media ha incubado al próximo Hitler.

Emociones instantáneas que dejan daños permanentes.

 

 

*La órbita de sus ojos se ven blancuzcas por los gogles protectores que usa en su cama de sol donde acostumbra broncearse para quitarse lo blanco de la piel.

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