Mascotas

Así como los seres humanos en la antigüedad lograron domesticar a ciertas especies de plantas que hoy en día son fuente de la alimentación mundial como el maíz, jitomate, calabaza, chile, frijoles, cacahuate, etc. también lograron domesticar a ciertos animales como es el perro, gato, aves de corral, caballos, vacas, borregos, etc.

Domesticar viene de la palabra latina “Domus” que significa techo, hogar, habitáculo humano. El acto de domesticar es precisamente integrar a esos animales o plantas al habitat humano. Hacerlos de casa.

Las mascotas generalmente son los animales domesticados que incluimos en nuestro hogar y forman importante papel en la familia misma. Los niños desarrollan mayores capacidades afectivas cuando tienen una mascota y logran un apego con el animal. Mejoran sus relaciones sociales tanto con los otros niños como con los adultos y disfrutan del cuidado, la alimentación y tienden lazos afectivos muy fuertes con su animal.

No es nuevo tener mascotas. Ya en Pompeya se encuentran cerámicas que indican que en esos hogares había perros, y en las civilizaciones mesoamericanas tenemos infinidad de testimonios de los perros pelones que fueron ampliamente domesticados y adaptados en la convivencia hogareña de aztecas, totonacos, tarascos, colimenses, etc.

Nuestros recuerdos de infancia se tornan más gratos cuando empezamos a rememorar a las mascotas con las que tuvimos la dicha de convivir, amar, cuidar y que de ellas recibimos altas dósis de ternura.

Mi fobia personal hacia los perros la fui superando gradualmente teniendo un perro en casa y logrando que fuese mi mascota. Yo tuve el arca de Noé en materia de mascotas. Perros, gatos, pericos, papagayos, peces, ratitas blancas, hamsters, tortugas, pollitos, gallinas, gallos, patos, conejos, renacuajos, ranas y hasta un venado.

Las mascotas son parte esencial para inculcarnos responsabilidades y los padres deben aprovechar la oportunidad para no solo cumplir el capricho de sus hijos sino inducirlos a que si van a tener una mascota deben responsabilizarse de sus cuidados, de la higiene, alimentación, salud y el buen trato.

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Muchos animales son abandonados después de las fiestas decembrinas porque llevaron las mascotas sin ningún control ni compromiso y cuando les fastidia la rutina del aseo y alimentación se les hace fácil echarlos a la calle.

Una mascota que logra el apego emocional con su amo sufre mucho cuando éste se ausenta. Al igual que los bebés, los animalitos no tienen nociones del tiempo y dessconocen el hecho de que su amo retornará. Ellos sienten inmediatamente un abandono y entre más apegados estén más será su infelicidad al ver partir a su propietario.

También son momentos de duelo de inmensa tristeza cuando uno de nuestros animalitos se muere.

Nunca olvidaré el episodio cuando tenía diez años y jugábamos varios de mis amigos en un lote baldío junto a mi casa. De pronto, el vecino, un hombre ya maduro, detuvo su auto,  bajó el vidrio y me hizo señas para que me acercara. Su rostro sádico se  enrojeció cuando me dijo: “¿Ya buscaste a tu gatito? ¡Búscalo! Porque ya nunca más me va a molestar con sus maullidos.”

Me le quedé mirándole fijamente y le dije más o menos: “Ojalá que a usted nunca lo vayan a tratar como ud. maltrata a los animales”.

Encontramos a mi gatito Beethoven “Beto” en un montón de cascajo junto a su casa. Lo había matado a balazos. Nunca conté el episodio en mi casa porque mi padre hubiera ido a reclamarle y de seguro el pleito escalaría. Lo enterramos y le lloramos los niños que ´presenciamos el episodio.

Ya en varias ocasiones lo habíamos visto poner una escalera en los árboles para tirar polluelos de sus nidos y también había balaceado a un perro callejero –con tan mal tino–, que el pobre animal recibió la bala en la cadera sin morir y aullaba con inmenso dolor, retorciéndose, dando de vueltas en el asfalto.

Mis compañeros de pandilla le gritamos en coro: ¡Asesino!

Pasaron muchos años y un día nos enteramos del fatal desenlace de ése hombre. Se había comprado un caballo y lo tenía en un club hípico cercano a donde vivíamos. Murió en una de las barrancas del bosque junto al Panteón de Dolores. Tres días su cuerpo inerte permaneció abandonado en el lodo. Su propio caballo lo tiro y lo mató a patadas.

Como vemos, las mascotas son parte de nuestras vidas afectivas y son un regalo de amor, ternura y lealtad. Debemos procurarles todas las atenciones y debemos compartir con otros la importancia de ser responsables en tenerlas.

Una mascota es un leal amigo que lo único que busca es hacerte más feliz.

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