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Una mirada a Alejo Carpentier

Alejo Carpentier: Conclusiones
Alejo Carpentier es un literato que no puede circunscribirse dentro de un grupo o una generación narrativa específica dado que rebasa los paradigmas establecidos. Es un autor permanentemente en re-invención que logra crear un estilo propio y que será determinante para influir en la narrativa universal, sobrepasando su influencia natural en el cosmos literario del siglo XX.
1. Germinal
No en vano Alejo Carpentier escribió un maravilloso cuento: Viaje a la semilla. La germinación es un proceso natural no solo del reino vegetal sino en el reino animal, la fecundación inicia un proceso de desarrollo que habrá de gestar la estructura morfológica que tiene la potencialidad de crecer hasta madurar, reproducirse y morir. La primer novela de Alejo Carpentier sienta las bases, más bien, siembra las semillas de lo que habría de germinar y madurar como lo REAL MARAVILLOSO.
Ecué-yamba- O es la obra germinal de Carpentier que impregna el olor del sudor tropical y nos sumerge en el universo negro del caribe. Ese inicio –rechazado y auto-censurado por el propio Carpentier – desarrolla una narrativa con vocablos locales y expresividad de los negros habitantes de las islas donde los frijoles se comen con arroz*, se juntan, conviven, sazonan pero son dos universos diferentes.
*Arroz con Gri. En Cuba.
En el periodo germinal de Alejo Carpentier su obra se inserta en un contexto literario y cultural afro-caribeño. Aún no llega a dominar el horizonte latinoamericano. Carpentier abomina la literatura costumbrista o folklorista. De ahí que desarrolla una capacidad de sumergirnos en el inframundo del bohío, un entorno propicio para los marginados, los obscuros, los olvidados por las castas superiores. Su infancia queda marcada a través de la convivencia con el ghetto caribeño.Su culta parentalidad y su vida trashumante le permitirá posteriormente alcanzar la universalidad que lo ubicará como uno de los grandes literatos universales.
Esta semilla inicial aporta las bases de lo “real maravilloso”. El autor tendrá un don que le permitirá internar a sus lectores en un mundo tan real que se siente, se saborea, se suda y se huele. El realismo que sobrecoge y se convierte en maravilloso. La exhuberancia narrativa es barroca y va a la par de las descripciones con lo intrincado del lenguaje que el Autor usa.
2. La búsqueda de raíces
En elnprólogo de El reino de este mundo, Alejo Carpentier hace una clara definición de lo que será la manera de pensar y escribir. Sin embargo, a lo largo de su obra tendremos como una constante su necesidad de búsqueda . El objetivo de su búsqueda será precisamente ubicar su identidad. Se debate en tres mundos: el caribeño latinoamericano, el francés y el ideológico (Madre rusa, el socialismo y su inserción en la revolución cubana. El mundo europeo, real y tangible pero por el otro lado el mundo caribeño que es maravillosamente exuberante.El tercero podría ser, el mundo del socialismo con el que se vio inmerso y comprometido, con un dejo de su herencia rusa..Esta toma de posición nos revela que hay una necesidad de sentirse latinoamericano, de distinguirse del escritor europeo pero que no deja de conservar el clasicismo de su educación. En especial, el “academicismo” francés.
Carpentier es un precursor del re-descubrimiento de las Américas, de recobrar la identidad cuya experiencia temprana influye en recuperar el orgullo hispanoamericano.
En su ensayo Paz Soldán reafirma esta necesidad de crear la identidad americana (no en el sentido norteamericano) sino hispanoamericano, pero crítica en cierta forma, el rechazo caprichoso de Alejo a quienes forjaron sus antecedentes literarios.
La opresión que Carpentier deja entrever del rigor europeo, tanto francés como ruso, y el contraste con la libertad “campechana” del Caribe, lo empuja a tratar de deslindarse.
Hasta cierto punto podríamos decir que Carpentier tuvo una etapa adolescente que se rebela en contra del autoritarismo paternal de la Francia, incluyendo del surrealismo imperante.
Su gusto por las lecturas medioevales incidirán en mucho de su obra, ya que sus relatos poseen esas características de las novelas de caballería y sus momentos épicos. Los personajes irán cambiando de escenarios, en cierta forma parecidos a los Cuentos de Canterbury, Bocaccio o del Ingenioso Caballero Don Quijote, en una búsqueda por encontrar un “santo grial”, producto de la imaginación. Tropicaliza este tipo de narrativa y lo sitúa en el Caribe. No hay realidad más verdadera que aquella que puede uno construir con el afán de maravillarse.
El caribe y en especial su contacto con el ambiente afro-cubano repercuten vitalmente en Alejo Carpentier. Su rechazo al “surrealismo” europeo lo empuja a sentirse más identificado con el mundo americano que no deja de ser surrealista.
3. El encuentro con su propio estilo
Alejo Carpentier necesitaba definir su estilo. La búsqueda iniciada en Ecué-Yamba-O y que tanto le provocaba conflicto, llega a consolidarse como una obra madura en El
. Sin embargo debemos estar conscientes de que en el principio del Siglo XX había una tendencia “intelectual” de definirse y establecer sus escuelas o corrientes literarias. Así vimos cómo se dieron el dadaísmo, el cubismo, el estridentísmo y sobre todo, el surrealismo. Alejo Carpentier tenía la opción de crear su propio estilo o bien adherirse a una corriente con la que se identificase más.
Esta toma de posición la realiza Alejo Carpentier a través de El reino de este mundo y en donde finalmente crea su definición de “Lo real maravilloso” con la espléndida narración de esta novela como ejemplo.

Formado con el rigor europeo e imbuido en la atmósfera intelectual francesa, Alejo necesita “justificarse”, explicar en cierta forma el qué y el por qué de su novela. De ahí que vamos a ver en su misma historia de El reino, cómo se entretejen los dos mundos, el europeo y el antillano. Las pautas nos las indica en su prólogo y lo despliega con todo su esplendor creativo a través de cada línea.
Carpentier logra innovar la narrativa histórica en El Reino de este mundo y la transforma en una excusa para viajar por los sucesos de una forma maravillosa. No toma a los personajes de la historia verdadera, pero construye su novela con los “íconos” representativos de cualquier historia que sería real en ese territorio caribeño.
Carpentier ilumina el cosmos haitiano, Carpentier no posee la arrogancia de otros autores de hacer alarde de que su obra es un acto fundacional de la corriente literaria que está gestando.
En “El Reino de este mundo”, como bien dice el título mismo, sus personajes son terrenales, son reales, son de éste mundo.

Carpentier logra consolidar un estilo único, crea el mundo de “lo real maravilloso” que germina en sus vivencias tanto cubanas como haitianas, (Haití especialmente fue una inspiración mucho más vivencial y maravillosa por los elementos mágicos, rituales y musicales que descubrió durante su estancia en la isla), y el otro mundo, el de la Sorbona, la Academia Francesa y el mundo de elite intelectual europeo. Alejo no trastoca los valores aprendidos en Francia, sino que aporta elementos para interpretar lo que habrá de narrarnos. Dosifica su pensamiento critico imbuido del socialismo pero sin caer en el realismo socialista.

De su gran conocimiento del realismo y romanticismo del siglo anterior y su posterior inserción – fugaz- en el surrealismo, Carpentier evidentemente hereda directamente mucho de su manera de entender el arte. pero como adolescente rebelde, niega sus orígenes y los critica como una forma de reafirmar su identidad. Evita la construcción surrealista en su narrativa, por lo que existe una cronología, fechas exactas, episodios bien conectados unos con otros precisamente para evitar la manía surrealista que le repugna, y que en el prólogo ya la había señalado como inconexa, efectista, sorpresivamente engañosa y mecanicista. Es agudo, sarcástico y cruel al describir la decadencia. En pocas palabras, con su estilo propio la lectura nos envuelve y nos hace estar dentro de la historia y vivirla.
Para Carpentier existe la posibilidad de mostrarnos dos o más tipos de reinos, por una parte el mundo real que al observarse nos maravilla y es a través de esa fe que podemos cruzar el umbral y descubrir lo maravilloso que nos ofrece la realidad. Nos plasma lo natural de este mundo pero visto con esa fe y ése contagio emocional que solo se puede dar cuando se vive la experiencia de entenderlo en una forma maravillosa.

4. La consolidación
Alejo Carpentier es arquitecto al planear sus obras magistralmente y es una especie de compositor sinfónico orquestal que rechaza la improvisación y rompe las estructuras literarias al seguir una partitura. Recurre al leit motiv para hilvanar sus novelas y cuentos como si se tratase de una sinfonía. Por lo tanto hace una composición musical de cada novela e historia que narra. Para ello recurre a las variaciones, elemento indiscutible de la composición musical pero llevado a la literatura, le da una sonoridad exquisita. Carpentier viene a proponer un rompimiento estructural con todo lo conocido anteriormente en la literatura.
Su cultura impregna de intertextualidad sus narraciones e incursiona en la metatextualidad.
Siembra pistas para provocarnos en el campo de la interpretación semiótica como refiere Umberto Eco
Cada obra de Carpentier es un ejercicio creativo de una mente inquieta que busca provocar en el lector su interacción. Es decir, uno como lector re-inventa la historia y la percibe de distinta forma. Es un virtuosismo que detona en el lector la necesidad de interpretar lo escrito. Muy similar a lo que acontece con la música sinfónica,
Carpentier plantea lo real maravilloso ya no en la acción narrativa o en la descripción sino que la plasma en el plano de la reflexión, nos da pistas, palabras cortas que implican un sentido diáfano hacia lo real maravilloso. Dentro del proceso de consolidación Alejo se da licencias en algunas de sus obras pero más que licencias se re-inventa aunque es criticado por varios exegetas, entre ellos Leonardo Padura que disiente al decirnos:
“El acoso resulta una obra conceptualmente atípica en el universo de Carpentier, por cuanto no aparecen en ella ni un tratamiento sostenido y manifiesto de los elementos más visibles de su teoría de lo real maravilloso americano, concebida como la manifestación de una realidad altamente específica como ocurriera en las piezas anteriores, El reino de este mundo (1949) y Los pasos perdidos (1953)” o el mismo Julio Travieso que menciona en la introducción de El Acoso que existe una ausencia de lo real maravilloso.
Sofía Villarreal se cuestiona si El Acoso es Barroco americano, novela épica o novela total. Y en efecto, también Carpentier recurre a rescatar el barroco, haciendo un neo-barroco moderno.
Según Barbara Webb: “ Carpentier reta la imposición de la unidad de las culturas dominantes e intenta redefinir la universalidad de Occidente en términos de una perspectiva global. Esta perspectiva totalizadora se basa en la comprensión y la aceptación de que existe una compleja semejanza entre las culturas”.

El hecho de que Carpentier nos ofrezca una fresca e innovadora forma de narrar que combine lo real maravilloso con la literatura universal viene a darnos una “totalidad dividida”.
Por otra parte Leonardo Padura Fuentesngel Augier habla de ruptura, crisis y continuidad. Contemplando el paralelismo de Beethoven y Carpentier en una de sus obras, podemos estar completamente de acuerdo con el crítico. Beethoven hace una ruptura musical y de principios y Carpentier se debate entre vivir de periodista y escritor o publicista.
Aislados los dos, criticados ambos, gestadores de los más profundos cambios en sus respectivas artes y épocas.
La explicación más clara de lo real maravilloso lo encontramos con Leonardo Padura:
“Lo maravilloso, singular, cabría decir del contexto habanero no está dado aquí por las vías de asombro o la exaltación, sino por el de la identificación tipificadora capaz de dar consistencia narrativa a un contexto irrepetible, fruto de diversos entrecruzamientos históricos ubicados en el origen mismo de la ciudad. Pero, a diferencia de sus predecesores, Carpentier ya no necesita explicitar, contar, la historia de esas confluencias, sino apenas mostrarlas, hacerlas evidentes en sus armonías y contrastes”.
Los espíritus conservadores se molestan ante el cambio de valores que nos presenta Alejo Carpentier. Es un visionario, un virtuoso desafiante del orden establecido. Ya lo mencionaba Nabokov al decir que todo artista desafía a la sociedad del momento y por eso resulta incomprendido. También Vladimir Nabokov sugiere a sus alumnos que: “deben acariciar los detalles, los maravillosos detalles” de las obras literarias. Por eso, son los detalles que habrán de explicitarnos la obra de Carpentier.
El manejo del tiempo y las voces narrativas son radicalmente innovadoras, así vamos a ver que se manejan tanto narración en tercera persona y monólogo interior en primera persona como tercera del singular, monólogos interiores, dos ritmos temporales, intertextualidad y metatextualidad.
A Carpentier se le debe leer despacio, re-leer, repensar. Solo de esas “caricias literarias” podemos descubrir los procedimientos y valores que trascienden hacia la literatura hispanoamericana y universal.
Su obra en general posee un tratamiento intertextual de gran complejidad. Como nos lo hace saber Sofía Villareal: “se criticó … por su compleja experimentación narrativa de muy difícil lectura y, en consecuencia, el elitismo que promovía Carpentier en una obra que se consideró contradecía los presupuestos socio-culturales de este periodo, cuyo objetivo era influir en el espacio sociocultural alcanzando al mayor número posible de lectores”.
Con respecto al tratamiento metatextual, lo podemos explicar a través de toda la obra en donde Carpentier sin necesidad de escribir nos deja descubrir muchos de los elementos que componen sus historias que rebasan la frontera latinoamericana y se consolida como novela universal.

5. La línea del tiempo
Alejo Carpentier fue un arquitecto de la imaginación. Truncada su carrera en arquitectura, volcó su amor por el arte constructivo y decorativo en la arquitectura narrativa. Pero así como construye espacios y atmósferas imaginarias, es fiel a su vocación de lo real maravilloso y va impregnando sus descripciones narrativas, con elocuente muestra de sabiduría plástica y un manejo espacio-temporal de gran riqueza. Coincido con la autora Heude en que el manejo del tiempo, no desde el punto gramatical sino desde el punto de vista mítico, histórico y psicológico –para no decir psicoanalítico- que Carpentier logra en sus novelas son ejemplo de la narrativa que florece y alcanza su madurez a lo largo de la segunda parte del siglo XX. El tiempo se invierte, la noche es día y el día es la noche, el viaje a la semilla es una regresión temporal. El tiempo desempeña un factor narrativo de gran utilidad para plantearnos diversas tesis desde un hecho histórico como historia colectiva, individual y la oficialista impuesta desde el poder, así como el protagonismo tanto de héroes publicitados y héroes anónimos. El manejo de los espacios y del tiempo resultan fascinantes.
Asimismo reflexiona sobre el tiempo: “Siempre oigo hablar del Fin de los Tiempos. ¿Por qué no se habla, mejor, del Comienzo de los Tiempos?”—“Ése, será el Día de la Resurrección” —dijo el indiano. —“No tengo tiempo para esperar tanto tiempo” —dijo el negro… La aguja grande del reloj de entrevías saltó el segundo que lo separaba de las 8 p.m. El tren comenzó a deslizarse casi imperceptiblemente, hacia la noche. — “¡Adiós!”—“¿Hasta cuándo?” — “¿Hasta mañana?”—“O hasta ayer…” —dijo el negro, aunque la palabra “ayer” se perdió en un largo silbido de la locomotora… Con la percepción subjetiva del tiempo nos da la razón de lo real maravilloso.

6. Música literaria
La pasión por la música, el ritmo y las cadencias sonoras que influyeron desde niño en Alejo, encontraron tierra fértil en la literatura. Alejo Carpentier hace música con las palabras, las oraciones y los párrafos. Cadencias musicales cuyos instrumentos son las letras, los silencios y lo real maravilloso.
La literatura le permitirá navegar de la realidad a lo maravilloso que es este mestizaje cultural en el que vivirá inmerso. El periodismo será su maravillosa escuela del estilo que le dará flexibilidad, rapidez narrativa y capacidad de enfoque hacia lo concreto. El rigor Francés le servirá para ser un escritor metódico, pulcro y comprometido con la forma y el fondo. Alterna con los más destacados artistas plásticos y literarios de la época, convirtiéndose en un ciudadano del mundo. Desnos, Bretón y Hemingway dejarán profundas cicatrices en su memoria.
Vincula la música dentro de su narrativa, lo vemos en El Acoso donde “compone” una sinfonía lírica musical a base de textos literarios que narran una historia y la convierte en una novela corta. De la música nace gran parte de la construcción literaria de Carpentier. En casi todas, si no es que en todas sus obras lleva implícita la música, sea referenciada, en las descripciones o atmósferas que narra o en aspectos protagónicos del mismo trabajo literario. Implícita o explícitamente, la música es parte de la narrativa Carpinteriana.
Es así como de la música de los tambores, el jazz de inspiración negra, hasta el tango y la música clásica, le darán elementos para transformar la sonoridad en imágenes descritas, narradas con la limpieza de su estilo.
Su conjuntamos su obra veremos que es resultado de un concierto barroco, fruto del recurso del método, tenaz y fértil para nunca tirar el arpa y alejar la sombra de la ignorancia para disfrutar de la consagración de la primavera, en un mundo REAL y MARAVILLOSO que nos descubrió que existe en la música en las palabras como si fuera un mismo viaje hacia la semilla.

7. Ave fénix del Barroco
Como mencionábamos anteriormente, el barroco en la narración de Carpentier cambia totalmente la perspectiva que se tenía de este estilo caracterizado por lo abigarrado y Alejo lo transmuta en una percepción fresca, distinta…maravillosa. De las cenizas que parecía estar consumido el barroco, Alejo recrea el estilo en el Neo-barroco y lo combina con lo real maravilloso encontrando la afinidad, descubre que tienen algo en común y que claramente Carpentier explica: dice que el barroco es algo múltiple, diverso, enorme y que no debemos constreñirlo a una obra arquitectónica o a un sólo artista. Coincide con Eugenio D’Ors, que nos dice “que en realidad lo que hay que ver en el barroco es una suerte de pulsión creadora, que vuelve cíclicamente a través de toda la historia en las manifestaciones del arte. tanto literarias, como plásticas, arquitectónicas, o musicales: y nos da una imagen muy acertada cuando dice que existe un espíritu barroco, como existe un espíritu imperial.
Por eso Carpentier es determinante: “…y ese barroquismo, lejos de significar decadencia, ha marcado a veces la culminación, la máxima expresión, el momento de mayor riqueza, de una civilización determinada”.
Anteriormente habíamos ya planteado que podemos interpretar el sentir de Alejo Carpentier como una diferenciación clara entre estilo o corriente artística y algo superior, que para él lo es del Barroco.
El Barroco viene a ser una espíritu inherente al ser humano y que debemos interpretarlo como una necesidad de expresividad.
Para reflejar la esencia del hombre con su pulsión, urgencia y explosiva necesidad de comunicarse con sus congéneres indudablemente lo barroco es perfecto. Por algo menciona que “El barroquismo es como una constante humana”
Y se explaya: “…constante del espíritu que se caracteriza por el horror al vacío a la superficie desnuda, a la armonía lineal geometría, estilo donde en torno al eje central –no siempre manifiesto ni aparente- … se multiplican lo que podríamos llamar los “núcleos proliferantes”, es decir, elementos decorativos que llenan totalmente el espacio.”
En relación del Barroco en la literatura, Carpentier menciona: “la prosa barroca universal, prosa en la cual se intercalan unos entre paréntesis que son otras tantas células proliferantes, frases metidas en la frase, que tiene una vida propia y que a veces se enlazan con otros entre paréntesis que son otros elementos proliferantes.”
Define el concepto por él creado: “Con tales elementos en presencia aportándole cada cual su barroquismo, entroncamos directamente con lo que yo he llamado lo “real maravilloso”.
Alejo Carpentier logra que el Barroco renazca de sus propias cenizas.

8. Ideología y carácter
Carpentier desde su infancia se le percibe como un ser sensible comprometido con los más desprotegidos. Sus tempranas experiencias contribuirán a su formación ideológica. Permanentemente se estará cuestionando la función de las revoluciones en el contexto social. Desde tempranas obras refleja el impacto de la revolución francesa y su resultado final dentro de una sociedad. Si bien desmitifica el poder de Reyes, Príncipes, Cardenales, etc. Muestra una desilusión en cuanto al desenlace de los cambios sociales. Como ejemplo pone a la revolución francesa que no da origen a la igualdad-fraternidad y libertad añorada, tornándose en TERROR y atrapías de los nuevos poderosos.
Roberto González Echevarría señala “la relación discordante, incluso polémica, entre [los] pronunciamientos ensayísticos [de Carpentier] y su escritura novelística”. Plantea un cisma entre lo pensado escrito y lo creado escrito, que un hombre con la capacidad mental de Carpentier podía darse el lujo de manejar. Una mente creativa y fecunda como la de Alejo Carpentier no puede estar sometida a los totalitarismos absurdos.
Alejo Carpentier plantea el principio básico de la represión de las ideas y para ello recurre al ejemplo de la guillotina que cercena la cabeza, mata a los seres humanos por lo que piensan .
Es un caldero ideológico en permanente ebullición. Su recio carácter habrá de criticar a la intelectualidad burguesa, a la nobleza, las jerarquías eclesiásticas, los héroes, etc.
Rescata el pensamiento hispanoamericano y muestra su repugnancia por el surrealismo y por la perversión del realismo fantasioso o mágico.
Nos explica Eduardo San José Vázquez en su ensayo Las Luces del Siglo: Carpentier alejado de la herencia surrealista, establece una mística casi una exaltación del espíritu para llegar al límite, a una solución ontológica donde estar frente a la realidad, despojados de lo artificioso que puede ser el lenguaje narrativo, podemos descubrir lo maravilloso. El papel del escritor se fundamenta en rehumanizar la historia y el contexto sociocultural de sus personajes para mostrarnos la realidad desde una perspectiva maravillosa.
Su ideologíaa firme, convencida no se contamina en su obra literaria ni se convierte en un autor de pasquín político.
9. La nueva semántica
Emir Rodríguez Monegal nos indica que “bastaría atender a las palabras con las que Carpentier se refiere a los «lugares comunes del literato “enrolado”» para apreciar que “Carpentier se ha desembarazado no sólo del realismo socialista […], de las pestes, náuseas y alienaciones que proliferaban entonces, sino que ha puesto punto inicial y final a un debate que todavía sigue asomando su máscara en las tertulias literarias de la América Latina” . Pero la mejor manera de analizar esta cuestión estriba en leer a Carpentier. Criticar destructivamente es fácil, analizar a profundidad sus textos nos permite develar que Carpentier, al crear, es un autor fundacional de lo real maravilloso.
Y lo vemos en sus textos:
“Estas reflexiones me llevaban a pensar que la selva, con sus hombres resueltos, con sus encuentros fortuitos, con su tiempo no transcurrido aún, me había enseñado mucho más, en cuanto a las esencias mismas de mi arte, al sentido profundo de ciertos textos, a la ignorada grandeza de ciertos rumbos, que la lectura de tantos libros que yacían ya, muertos para siempre, en mi biblioteca.”
Textos que generan una nueva semántica al combinarse y adquirir un sentido diferente. A Carpentier no se le puede poner clasificación alguna, su obra supera las dimensiones de cualquier etiqueta.
Textos que dan sentido: “Desde antes llevaban ustedes las huellas de la muerte en las caras.” Sofía (El Siglo de las Luces)
Frases barrocas que al entretejerse con la lengua nativa, intertextos o metatextos, expresiones en francés e intercaladas por sonetos o versos, o inclusive sucesión rítmica de palabras que se perciben como tambores o latidos vitales generan la semántica Carpinteriana, difícil, compleja desafiante.
Palabras que encuentran su propia brújula y se orientan al hacer del texto descriptivo y narrativo un viaje a la imaginación que deja huellas imborrables, pues la realidad es cruda pero la percepción la convierte en algo maravilloso.
Su semántica novedosa le da una evolución narrativa no sólo a su obra, sino a la literatura latinoamericana y universal.
10. El legado
Carpentier dejó una sombra indeleble que difícilmente pudieron superar muchos de sus contemporáneos.
Es el lobo solitario que nunca pudo mezclarse con la manada de literatos.
Su herencia es gigantesca y sólo a través de su lectura cuidadosa y la interpretación fundamentada nos permite dimensionar y admirar a Alejo Carpentier.
Carpentier hizo un aporte exponencial de cultura, información, valores y costumbres antillanas y latinoamericanas, etc.
Carpentier realizó con agudeza sutil y lúcida crítica a lo establecido, sin aspavientos pero diseccionando las atrocidades del poder y la opresión.
Y nos aportó sabiduría literaria, imaginación creative, sentido de pertenencia y amor la música escrita en prosa.
«Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad».
Y rescató para nuestras emociones a América como lo Real maravilloso
“…saldrían de aquí cuando todo esto madurara un poco más y el continente cobrara una conciencia plena de sus propias posibilidades”. Alejo Carpentier, El Arpa y la Sombra.

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