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El acoso de Alejo Carpentier

El Acoso: Heroica Sinfonía para nuestros ojos
Obertura

Tanto Alejo Carpentier como Ludwig von Beethoven coinciden en planear sus obras magistralmente. El Acoso no es improvisado, corresponde a un periodo específico de la vida de Carpentier y viene a proponer un rompimiento estructural con todo lo conocido anteriormente en la literatura. Ludwig von Beethoven realiza un drámatico y visionario cambio de la música orquestal con su Sinfonía no. 3 “Heroica”. (En otros idiomas la escriben como Eroica sin H)

La sinfonía No. 3 en C menor de Ludwig von Beethoven fue compuesta en dos periodos de la vida del compositor. El primer periodo corresponde a cuando Ludwig llega, joven, rústico, con modales nada refinados a los círculos aristocráticos de Viena, Austria. Era el momento de mayor ebullición por la música. A pulso se gana una reputación y tiene que enfrentarse al escarnio que un músico-showman Steilberg pretende hacer de él, en su primer encuentro musical. Para el segundo encuentro, Beethoven toma la partitura que acababa de ejecutar Steilberg, la pone de cabeza y toca cuatro notas al revés, a partir de ellas, realiza una magistral improvisación de una hora. El músico de origen francés se va de Viena en un autoexilio a Rusia de donde nunca más regresará.

El segundo periodo de composición, es cuando por razones médicas Beethoven se va a Heiligenstadt, un pequeño pueblo de provincia donde supuestamente debería de detener el proceso degenerativo y posiblemente recuperar su sentido auditivo. Es ahí donde escribe el famoso “Testamento de Heiligenstadt” y termina de componer la Sinfonía no. 3. Testamento que en forma fragmentada y como parte de la intextualidad, leeremos a través del taquillero en El Acoso. Beethoven decide cambiarle de nombre a su Sinfonía, pues originalmente estaba dedicada para mostrar su admiración hacia Napoleón, pero se decepciona al enterarse de que se había autoproclamado Emperador, traicionando sus ideales de libertad y de un gobierno justo para el pueblo.

De las cuatro notas con las que ridiculiza a Steilberg surgirá el leit motiv que hilvanará toda la sinfonía no. 3.

En la sinfonía no existe obertura como tal, sin embargo, para el presente trabajo utilicé la palabra para esta introducción.

Como referencia de la sinfonía tipo sonata, Beethoven al inicio solo tiene dos poderosos acordes que “sacuden” musicalmente como para decirle a la audiencia. ¡Silencio…pongan atención y escúchenme! Carpentier emula dichos acordes iniciales en su novela:

“…y fue el portazo que le quebró, en un sobresalto, el pueril orgullo de haber entendido aquel texto”

El Acoso, Capítulo I

El paralelismo de la 3ª. Sinfonía de Beethoven y El Acoso de Alejo Carpentier, Leonardo Padura lo explica:

“Ante todo es preciso, entonces, detenerse en la composición misma de la novela. El argumento de El acoso aparece estructurado en tres partes notadas con números romanos_ que, a su vez, se dividen en dieciocho bloques o capítulos _separados porespacios_ que se distribuyen así:

I parte: 3 bloques

II parte: 13 bloques

III parte: 2 bloques

Con esta estructura, según comentara el propio autor (A. Carpentier):

[…] quise hacer un relato que fuera un poco una forma de sonata, una construcción tripartita. Hay una primera parte que es la exposición de los tres personajes, es decir, de los tres temas; hay un juego de variaciones centrales; hay, al final, lo que en música corresponde a la coda.

Para leer El Acoso, procedí a poner como fondo de mi lectura la Novena Sinfonía de Ludwig Van Beethoven, tratando de percibir a través de mi sentido auditivo lo que en el imaginario de Alejo Carpentier había funcionado para estructurar su obra narrativa,

Parte I- Allegro con brío- (rápido y vigoroso)

1.-Dentro de la narrativa de Carpentier que ya conoces, qué observas diferente en su novela El acoso.

El Acoso es una novela que a mi parecer es un ejercicio creativo de una mente inquieta. En la música existe un término muy socorrido para clasificar a los compositores talentosos pero especialmente a los intérpretes que asimilan la obra de algún autor y la ejecutan a la perfección. Se les llama “virtuosos”.

Alejo Carpentier, un eterno enamorado de la música y quizá un frustrado compositor o intérprete, opta por narrar bajo la estructura de una obra sinfónica magistral, la 3ª. sinfonía de Beethoven conocida popularmente como “Heroica”.

El Acoso es entonces, una búsqueda creativa para romper su propia estructura literaria que Carpentier venía consolidando con las obras que hemos estudiado como Ecué Yamba-O, El Reino de este Mundo y Los Pasos Perdidos; la gran diferencia entre estas obras que he enumerado y El Acoso, es que en las otras si bien mencionaba o vinculaba la música dentro de su narrativa, en El Acoso “compone” una sinfonía lírica musical a base de textos literarios que narran una historia y la convierte en una novela corta. De la música nace la estructura de la historia y no es la música una parte descriptiva del texto.

Con la estructura de una sonata, el tema inicialmente nos muestra una célula de cuatro notas musicales (elemento germinal) que se transforma en el motivo clave que habrá de constituir la sinfonía completa: El acoso al personaje principal, un hombre perseguido que entra a una sala de conciertos donde se ejecuta la 3ª. Sinfonía de Beethoven. El taquillero con la prostituta, los perseguidores y la anciana nodriza muerta.

Al igual que la composición del músico alemán, la obra de Carpentier estará dividida en movimientos o partes.

El motivo germinal o célula que indiqué anteriormente, es una característica que Beethoven utiliza en otras creaciones suyas como la sonata “Apasionada” y que se verán también presentes en obras de grandes compositores como Haydn y Mozart.

Parte II – Adaggio assai – (Extremadamente lento)

2.-¿Qué sucede con el tratamiento de lo “real maravilloso”?

Si bien la novela rompe o autodestruye el propio esquema estilístico de Alejo, posee una resonancia de lo “real maravilloso” que viene a ser parte de una oda o himno lírico de lo que Carpentier ha consolidado. Al igual que Beethoven que se encuentra en franca ruptura con el Romanticismo, no deja de tener resabios de la corriente en la que había transitado a lo largo de su vida artística. El Adaggio es un tiempo musical sumamente lento, generalmente utilizado para las marchas fúnebres. A pesar del tono dramático de la narración quedan los elementos festivos como recordatorio permanente de lo “real maravilloso”. La lluvia tropical en la Sala de Conciertos, el sudor de las mujeres que llevan pieles al teatro, las referencias continuas a la Virgen de la Caridad del Cobre y otras vírgenes, la Calle Mayor, las viviendas, todo el entorno real donde se desarrolla la obra pero que en pocas y barrocas palabras nos describe lo real maravilloso, en una forma más refinada y críptica. Esta combinación estilística nos da elementos temáticos que justifican el proceso de variación que elige Carpentier y que le reprochan sus críticos. Lírica y Barroquismo, Drama y explosiones sutiles de lo “real maravilloso”. Auto-ruptura.

Sofía Villareal nos explica:

“…el barroquismo de Carpentier enfrenta el asunto de lo regional y lo universal. El intento de integración es un asunto conflictivo que resulta en el fracaso del personaje en su propósito de integrarse al espacio-tiempo real-maravilloso en Los pasos perdidos, o viceversa, en su intento de integrarse a la ciudad y de vincular los contextos de la cultura occidental a los de la cultura hispanoamericana en El acoso. No obstante en esta novela corta esta dificultad de conciliación entre dos culturas se transforma más abiertamente en actitud reflexiva”.

De ahí que yo refiera a explosiones sutiles, ya que Carpentier plantea lo real maravilloso ya no en la acción narrativa o en la descripción sino que la plasma en el plano de la reflexión, nos da pistas, palabras cortas que implican un sentido diáfano hacia lo rela maravilloso.

En cambio, Leonardo Padura disiente al decirnos:

“El acoso resulta una obra conceptualmente atípica en el universo de Carpentier, por cuanto no aparecen en ella ni un tratamiento sostenido y manifiesto de los elementos más visibles de su teoría de lo real maravilloso americano, concebida como la manifestación de una realidad altamente específica como ocurriera en las piezas anteriores, El reino de este mundo (1949) y Los pasos perdidos (1953)”

Julio Travieso menciona en la introducción de El Acoso que existe una ausencia de lo real maravilloso.

Sofía Villarreal se cuestiona si El Acoso es Barroco americano, novela épica o novela total. Considero pertinente mencionar que para mi, el barroco es un estilo artístico que surge de la arquitectura y de las artes plásticas en general. En América logra anidar y fusionarse con los estilos amerindios que gustaban del barroquismo autóctono y que finalmente desembocarán en el llamado “barroco churrigueresco” que es una exacerbación del estilo. Por lo tanto no considero que la obra específica de Carpentier sea una modalidad americana. El estilo es, simplemente lo que es. Carpentier mismo busca en El Acoso la universalidad narrativa alejándose de una visión nativa.

Según Barbara Webb: “ Carpentier reta la imposición de la unidad de las culturas dominantes e intenta redefinir la universalidad de Occidente en términos de una perspectiva global. Esta perspectiva totalizadora se basa en la comprensión y la aceptación de que existe una compleja semejanza entre las culturas”.

El Adaggio assai, del segundo movimiento posee el rítmico y desolador sentimiento de la muerte (coincidentemente a lo planeado por Beethoven) Carpentier hace referencia explícita al movimiento fúnebre que se muestra enérgico y potencial por la lenta velocidad narrativa. Muerte que tiene un profundo significado en los pueblos hispanoamericanos, pero a la vez en un amplio sentido de la universalidad. Muerte que está presente ante la fragilidad del acosado y de la anciana siendo velada.

Sofía Villareal habla de la “totalidad dividida” en la obra de El Acoso de Alejo Carpentier. ¿Qué debemos entender por esta interpretación?

El hecho de que Carpentier nos ofrezca una fresca e innovadora forma de narrar que combine lo real maravilloso con la literatura universal, vendría a ser quizá la respuesta a esa “totalidad dividida”.

Por otra parte Leonardo Padura Fuentesngel Augier nos habla de que El acoso es ruptura, crisis y continuidad. Contemplando el paralelismo de Beethoven y Carpentier en estas dos obras, podemos estar completamente de acuerdo con el crítico. Beethoven hace una ruptura musical y de principios (su admiración al liberal Bonaparte y su desánimo ante un político convertido en emperador totalitario); su vida musical en la socialité vienesa y la pérdida lenta de su audición que lo margina a vivir en soledad en un pueblo campirano. Carpentier por su parte está viviendo en Venezuela, se ha alejado de la urbe francesa, se debate en empleo de periodista y escritor, publicista y redactor. Aislados los dos, criticados ambos, gestadores de los más profundos cambios en sus respectivas artes y épocas.

La explicación más clara de lo real maravilloso en El Acoso, lo encontramos con Leonardo Padura:

“Lo maravilloso, singular, cabría decir del contexto habanero no está dado aquí por las vías de asombro o la exaltación, sino por el de la identificación tipificadora capaz de dar consistencia narrativa a un contexto irrepetible, fruto de diversos entrecruzamientos históricos ubicados en el origen mismo de la ciudad. Pero, a diferencia de sus predecesores, Carpentier ya no necesita explicitar, contar, la historia de esas confluencias, sino apenas mostrarlas, hacerlas evidentes en sus armonías y contrastes”.

Beethoven sustituye a los tambores por las cuerdas que los emulan, el oboe discordante que rompe y los cornos franceses que en lugar de ser pares son tres y que ante la pérdida de la audición tiene que imaginar en su mente cómo sonarían todos estos cambios.

Parte III – Allegro vivace– (Vivaz y rápido)

3.-¿Qué procedimientos y valores literario-narrativos, consideras trascendentes en esta novela?

4.-¿Qué opinas sobre el tratamiento intertexual que Carpentier desarrolla en esta novela?

5.-.¿Qué opinas sobre el tratamiento metatextual que Carpentier desarrolla en esta novela?

Al igual que la tercera parte de la 3ª. Sinfonía, Alejo Carpentier posee una libertad en las formas que tanto confunden como dificultan su lectura. El procedimiento literario-narrativo libre es similar a la mezcla de scherzo en una variante ligera que rompe la tensión de los dos primeros movimientos. Ruptura. Innovación. Vanguardia. Es sin embargo ligeramente esperanzador.

Los espíritus conservadores se molestan ante el cambio de valores que nos presenta Alejo Carpentier. Es un visionario, un virtuoso desafiante del orden establecido. Ya lo mencionaba Nabokov al decir que todo artista desafía a la sociedad del momento y por eso resulta incomprendido. También Vladimir Nabokov sugiere a sus alumnos que: “deben acariciar los detalles, los maravillosos detalles” de las obras literarias. Por eso, son los detalles que habrán de explicitarnos la obra de Carpentier.

El manejo del tiempo y las voces narrativas son radicalmente innovadoras, así vamos a ver que se manejan tanto n arración en tercera persona y monólogo interior en primera persona como tercera del singular, monólogos interiores y dos ritmos temporales.

A Carpentier se le debe leer despacio en El Acoso, re-leer, repensar. Solo de esas “caricias” podemos descubrir los procedimientos y valores que trascienden hacia la literatura hispanoamericana y universal, gracias a esta novela.

En la historia, la tercera parte constituye en si misma, el epílogo o conclusión de la situación dramática planteada en la primera parte y da pie, es decir, prologa a una cuarta sección de la novela dentro del tercer capítulo, me refiero al desenlace. Similar a la sinfonía de Beethoven, este movimiento de la narrativa de Carpentier es el momento clave desde el punto de vista de la construcción psicológica y del hilo discursivo. Hay un final, predecible, intuido desde el comienzo y no es sorpresivo, es conclusivo, al igual que la 3ª. de Beethoven que termina con fuertes acordes que indican: Se acabó.

El Acoso posee un tratamiento intertextual de gran complejidad. Como nos lo hace saber Sofía Villareal:

“se criticó El acoso por su compleja experimentación narrativa de muy difícil lectura y, en consecuencia, el elitismo que promovía Carpentier en una obra que se consideró contradecía los presupuestos socio-culturales de este periodo, cuyo objetivo era influir en el espacio sociocultural alcanzando al mayor número posible de lectores” .

El taquillero, en la novela, resulta una excusa perfecta para ir realizando una interesante intertextualidad. Ya sea con el fragmento de Testamento que escribió Beethoven en H eiligenstadt y que va plasmado en una supuesta biografía del compositor. Los intertextos los lee ávidamente el empleado detrás de los barrotes de la oficina, apoyándose en el mármol de la taquilla.

Con respecto al tratamiento metatextual, lo podemos explicar a través de toda la obra en donde Carpentier sin necesidad de escribir nos deja descubrir muchos de los elementos que componen la historia, desde el hecho de sabernos en el vestíbulo de un teatro, el taquillero, el acosado que nos da a entender que era estudiante de arquitectura, la misma ambientación de la Habana sin decir que la historia se desarrolla en ella, la dictadura, el General, etc.

Carpentier posee la gran maestría de narrar sin entrar en detalles y darnos la imagen completa, integrada. Las transiciones de tiempo y la atmósfera existencialista de la época, una época influida por las corrientes filosóficas europeas pero que encierran una realidad propia de la humanidad: El existencialismo se da como resultado de una Europa desgarrada por la bestialidad bélica, la sobrevivencia y la opresión. Misma opresión que nos la deja percibir Carpentier en una Cuba de la dictadura pre-revolucionaria. Cabe señalar lo que Leonardo Padura indica y que es algo sumamente importante:

“Sin embargo, la relatividad del tiempo que propone la estructura de la novela está puesta en función, ante todo, de una tesis existencial y de filiación existencialista relacionada con el carácter mismo de la vida del hombre: ¿qué hechos fortuitos y qué decisiones llevaron a ese personaje a la sala de conciertos donde será ejecutado?; ¿por qué caminos se organizó o desorganizó su existencia para llegar a tal estado ya irreversible?”

Beethoven construye la narración musical de la 3ª. Sinfonía en base a la existencia misma y se plantea –musicalmente—las mismas preguntas. El primer movimiento es la juventud, la alegría, la emoción de vivir, la segunda es la muerte la desolación y desesperanza. Una fatalidad lenta e inexorable. Es la pérdida del sentido auditivo. El tercer movimiento es una luz, una esperanza una recapitulación para llevarnos a un final explosivo y desconcertante en el 4º. movimiento que demuestra la excelsitud de la vida, del vivir de lo histórico (por ello la nombra Beethoven “Heroica”) que nos da la posibilidad de superar los obstáculos, entremezclado con danzas populares y ritmos vibrantes, mostrados a partir de ciertas notas discordantes, como coincidencia de que la vida es irreversible.

Ariel Dorfman ha anotado sobre este vivir de lo histórico de la propia vida en El acoso que:

[…] enfoca a un hombre que vive lo histórico desde una situación límite, donde el tiempo concreto pesa más que en otras novelas, este acoso donde cada hecho, minúsculo, casi casual, forma parte de una irrepetible y fatal marcha hacia la muerte.

Beethoven se encuentra ante un momento fatal e irrepetible, marcha hacia la muerte auditiva y el llamado testamento que escribe en el pequeño poblado de H eiligenstadt, algunos aseveran que lo hizo por motivos suicidas que el compositor no consumó.

Parte IV – Allegro molto– (muy rápido)

6.-¿Cómo se inscribe esta novela en el contexto de la literatura latinoamericana y europea, principalmente francesa?

Beethoven realiza un modo musical que le da un enfoque completo al término “Heroico”. Desilusionado de Napoleón, en el cuarto movimiento glorifica el sentido de la vida. En la obra de Alejo Carpentier, se incorporan nuevos elementos que brindan a uno como lector, sorpresas auténticas. Del barroquismo y exuberancia narrativa de lo “real maravilloso” que nos remite a recordar las obras anteriores de Alejo, nos transmite sentimientos de victoria, de alegría por parte de los acosadores y de drama o derrota del personaje perseguido. Beethoven utiliza el segmento cuarto para incorporar el tema de una marcha festiva de alegría y triunfo absoluto. Carpentier por su parte lo muestra en la despectiva frase que pronuncia el policía al mencionar “uno más” y el taquillero abusivo que recarga al muerto el supuesto delito de haber pagado con billete falso.

Una obra muy elaborada, difícil e innovadora que nos demuestra nuestra propia incapacidad para entender a dos genios: Carpentier y Beethoven.

El Acoso es una novela que –en mi criterio—se inscribe como punta de lanza de la novela latinoamericana que habrá de denominarse “BOOM”, es la vanguardia de las corrientes que inyectarán una sangre fresca, plena de identidad de los autores de América hispana pero que a la vez, sacudirán a la literatura europea que se había añejado con los “ismos” y que a raíz del término de la segunda guerra mundial, habían quedado sin espacios de expresión lo suficientemente fuertes para poder marcar pauta alguna. Particularmente los integrantes de la corriente Nouveau roman y los de la academia francesa, resentida y bombardeada por la confusión bélica, en la miseria de la post-guerra, en la debacle de reconstituirse como una potencia disminuida y que encuentran en Carpentier al hijo pródigo trasterrado (o adoptado) que ofrece una nueva luz en el horizonte literario.

La gran oportunidad histórica de Alejo Carpentier se da en dicha coyuntura histórica.

Lo menciona Sofía Villareal:

“El acoso se perfila como el canon de la novela corta moderna en Hispanoamérica”.

Como obra de genio incomprendido, virtuoso que establece un CANON, El Acoso se volverá fértil campo de las obsesiones críticas y analíticas.

Nos menciona Sofía Villareal:

“Estéticamente, el cambio de una novela nativista a una novela más universal fue el objetivo del Boom, por eso se hace énfasis en la novela total. Se buscaba que ésta desarrollara una amplia mirada sobre la sociedad y la cultura: la novela debía expresar un mundo construido y cerrado en sí mismo, y distanciado completamente de su creador”.

El derechista Vargas Llosa se une a los corifeos contra El acoso que fue juzgada implícitamente como novela totalitaria.

Alejo Carpentier afirma:

Nuestro arte siempre fue barroco: desde las espléndidas esculturas precolombinas… hasta el mejor novelista actual de América…. No tenemos pues el barroquismo en el estilo. No tenemos el barroquismo, arte nuestro, nacido de árboles, de retablos y altares… y hasta [de] neoclasicismos tardíos; nuestro barroquismo [es] creado por la necesidad de nombrar las cosas, se subordinan a los detalles de un mundo.

En resumen, El Acoso de Alejo Carpentier es la primer sinfonía de tipo sonata escrita para un solo instrumento: los ojos del lector para que d esde el punto de vista narrativo, descubra el virtuosismo extremo de Carpentier, que le resultará ser en extremo conceptual y que podrá encontrar que la identidad literaria hispanoamericana ha adquirido ya una dimensión de universalidad.

“Además, pasaba billetes falsos”, dijo el taquillero mostrándole billete del General con los ojos dormidos. “Démelo – dijo el policía, viendo que era bueno–:se hará constar en el acta.”

¿Acaso esto no es lo más real y maravilloso de nuestros pueblos hispanoamericanos?

Juan Okie G.

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