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Ale cumple 50

Hace muchos años conocí a una mujer extraordinaria. Siempre sonreía, siempre amable, con una paz interior extraordinaria. Era Alicia Matus de Valtierra.
Nos encontramos como en la vida se encuentran los seres afines; por casualidad. Yo era un muchachito que por primera vez iba a trabajar en una Agencia de Publicidad. Apenas había ingresado a la licenciatura de comunicación, me sudaban las manos y me sonrojaba por cualquier motivo. Ella, era una mujer de cabello ondulado, plateado, hermosa por dentro y por fuera.
Mi querida Alicia me recibió con su amistad en un medio que era bastante hostil para mi persona, ya que llegaba a suplir a una chica que era entrañablemente querida por el equipo de esa área de la compañía. Sin embargo, Alicia siempre fue amable conmigo. Tenía muchos hijos pero de todos, uno era al que daba especial atención. No porque fuera una mala madre, sino porque su pequeñito Alejandro tenía el síndrome de Down. Separada de su marido, ella era el eje económico de su hogar. Trabajaba con una diligencia admirable y salía del trabajo puntualmente para poder ir a recoger a su hijo que lo tenía en una escuela especial. Nunca la vi llorar ni quejarse de su destino, pero su alma inspiraba un ejemplo de entrega que se traducía en sus finas maneras.Yo dejé ese trabajo a los escasos dos años ya que me aburría y preferí aventurarme e inventar una empresa donde yo fuera el jefe.
Han pasado muchos años.
Un día Alicia se fue de este mundo como amorosa madre y ejemplar guía de muchos, partió discreta, rodeada de los suyos. Yo no me enteré hasta hace poco tiempo pero sentí mucho su partida. Hace poco, Susy, una de sus hijas me comunicó el deceso.
Susana, Paloma, Alma, Gloria, Angel, Javier son los hermanos de Ale y recientemente me invitaron a acompañarlos en la celebración de su cumpleaños. Ale acaba de cumplir 50 años. Fue una fiesta infantil con globos, teatro guignol y Winnie Pooh amenizaba. Es poco común que una persona con sindrome de down viva tantos años, pero es indudable que el cariño que le han prodigado, aunado a los cuidados y a su continua asistencia a la escuela especial, rodeado de amigos y maestros que le quieren y apoyan, da como resultado el poder celebrar cinco décadas de vida. No cabe duda que el ángel de Alicia está permanentemente presente, estimulando a sus hijos para que cuiden de él como ella maternalmente lo hizo hasta su último día en esta dimensión terrena. No todos los días se cumplen 50 años con síndrome de Down. Felicitemos a Ale, a sus hermanos y a la memoria de Alicia por este cumpleaños.

Juan Okie

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